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sábado, 10 de marzo de 2012

Entrevista con Daniel Goleman: Las emociones son más poderosas que la razón

Por Nora Bär
El psicólogo norteamericano afirma que la inteligencia emocional es el talento básico para vivir feliz y triunfar Descartes sentenció "Pienso, luego existo". El doctor Daniel Goleman, psicólogo egresado de Harvard, probablemente cambiaría esa fórmula por otra levemente diferente: "Siento, luego existo". Es que este ex periodista de la sección científica de The New York Times -cuyo primer libro, "La inteligencia emocional", lleva vendidos más de 4 millones de ejemplares en 29 idiomas- está convencido de que las habilidades emocionales son prioritarias dentro del conjunto de las aptitudes necesarias para la vida (incluso más que la razón) y que son los talentos en este poco explorado territorio de la mente los que nos ayudan no sólo a proteger la salud y el bienestar psíquico, sino también a tener éxito en la vida laboral.
Goleman está en Buenos Aires para presentar en la Feria del Libro su nueva obra, "La inteligencia emocional en la empresa" (Editorial Vergara), un grueso volumen de casi 400 páginas que reúne los resultados de dos años de investigación en más de 500 empresas del mundo. Su conclusión es rotunda: en el mundo del trabajo, el éxito depende tan sólo en un 20% del cociente intelectual. Son las habilidades emocionales las que hacen la diferencia.
-¿Cuáles son los talentos emocionales?
-Son habilidades tales como la empatía, ser capaz de motivarse y persistir en la búsqueda de una meta a pesar de las frustraciones, controlar los propios impulsos, regular el humor, comprender las relaciones interpersonales... Se trata de un concepto nuevo que está en proceso de definición.
-¿En qué investigaciones científicas se basó para desarrollar sus teorías?
-En los últimos diez años ha habido un gran entusiasmo por estos temas. Comenzó a entenderse el funcionamiento de los centros emocionales del cerebro y cómo trabajan en relación con los centros cognitivos: los primeros son mucho más antiguos evolutivamente y también mucho más poderosos. Hoy se sabe que la aptitud emocional es algo así como una metahabilidad, que determina cómo podemos utilizar cualquier otro talento, incluido el intelecto.
-¿Se puede descubrir si una persona tiene inteligencia emocional cuando se presenta a una entrevista laboral?
-Esa es una situación particularmente difícil, porque en esas circunstancias todos mostramos nuestra mejor cara. Pero hay indicadores indirectos.
-Usted afirma que la inteligencia emocional no es hereditaria y que puede desarrollarse. ¿Piensa que podría enseñarse como la matemática, por ejemplo?
-Bueno, precisamente no como la matemática. Pero sí es cierto que puede desarrollarse. Es algo así como enseñarle a un chico a andar en bicicleta. Hay que conocer las propias fuerzas y debilidades. Hay personas que son muy hábiles para motivarse, o para manejar las emociones, pero no para relacionarse con otras personas. Si uno puede ayudarlos a entender exactamente lo que les ocurre, podrán mejorar.
-¿Podría hacerse en la escuela?
-Claro, los buenos maestros lo hacen. Sería interesante que la incluyeran dentro de la enseñanza escolar y creo que sería muy positivo en la Argentina. En los Estados Unidos hemos estado haciéndolo desde hace varios años con muy buenos resultados. Se les enseña a los chicos a saber qué sienten, a manejar las propias emociones. Se establecieron programas de entrenamiento para maestros de alrededor de dos semanas. Por otro lado, todo lo que hace el maestro, su forma de reaccionar, es una gran enseñanza emocional para los chicos. En las escuelas donde se imparte este tipo de enseñanza bajaron los índices de violencia y de adicción a las drogas, y mejoró el desempeño académico.
-¿Episodios como el ocurrido esta semana en una escuela norteamericana o la violencia urbana podrían explicarse por la falta de inteligencia emocional?
-Cuando vemos gente con conductas agresivas o violentas también comprobamos que tienen deficiencias en aspectos particulares de la inteligencia emocional. No son buenos para manejar su furia, y no tienen ninguna empatía, pueden ser muy crueles y sádicos con los demás.
-Usted afirma que el cociente intelectual y las habilidades técnicas tienen poca influencia en el éxito profesional. ¿No es un poco descorazonador para los jóvenes?
-Lo que digo no es que sólo la inteligencia emocional importa, sino que también importa la inteligencia emocional. El cociente intelectual juega un rol importante en la elección del campo de trabajo. Pero una vez que uno está en un área determinada, el cociente intelectual no basta para predecir el éxito profesional. Los datos obtenidos en 500 compañías muestran que la inteligencia emocional es doblemente importante.
Este artículo fue publicado el 23.04.1999 en el diario La Nación, Argentina

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